Inteligencia artificial en las relaciones laborales

La inteligencia artificial es considerada, una cadena de tecnologías, que se utilizan con el propósito de actuar como seres humanos, es decir, una serie de sistemas artificiales que permiten el desarrollo de labores o actividades profesionales mediante máquinas que piensan y funcionan como personas.

Concepto de Inteligencia artificial

Este campo del saber, amplio, complejo y prometedor tiene tantas definiciones como entusiastas y detractores. Sin embargo, es en las diferencias conceptuales donde surgen las verdaderas posibilidades de consenso. La Inteligencia Artificial puede ser definida hoy como una simulación de la inteligencia humana en una máquina, con el objetivo de hacerla eficiente para identificar y usar los fragmentos correctos del conocimiento para solucionar un problema.

La inteligencia artificial y la empresa

La inteligencia artificial tiene una incidencia importante en todos los campos empresariales. Los ejemplos de su aplicación son innumerables: desde la creación de aplicaciones para el uso del trabajador, hasta la formulación de predicciones para la organización del trabajo.

Existen tres categorías básicas que la inteligencia artificial contiene para el campo empresarial: los sistemas expertos, que plantean razonamientos semejantes a los del hombre. A partir de una base de conocimientos originada desde la codificación en un programa; los sistemas en lenguaje natural, que se comunican con el hombre a partir de las formas del lenguaje humano; y finalmente, los sistemas de percepción de visión, habla y tacto.

En general, estos sistemas pueden aplicarse en la interpretación de datos, y en las aplicaciones de fabricación. Por ejemplo, los sistemas expertos pueden ser aplicados para la automatización de procesos que requieran de toma de decisiones, tales como; la selección de inversores, el reclutamiento del personal, el diseño de cadenas de distribución, la transmisión de información relevante para la dirección, la concesión de créditos, la planificación estratégica, etc. Lo cierto es que el sector financiero es el que mayor provecho ha sacado de esta tecnología.

Asimismo, la inteligencia artificial no solo está presente en el mundo digital y de internet sino en diversos tipos de trabajo, a saber: en el campo de la salud aplicada a la prevención y tratamiento de enfermedades, en el económico y financiero en temas predictivos de comportamiento de mercados y automatización de procesos y servicios, en el campo de la política aplicada con algoritmos predictivos de comportamiento de electores, entre otros.

Asimismo, la inteligencia artificial aplica el razonamiento lógico, la traducción automática, la comprensión de lo que anteriormente hemos llamado, lenguaje natural, la robótica, la visión artificial, las técnicas de aprendizaje y la ingeniería del conocimiento. Que, a su juicio, las dos últimas son las más importantes en las áreas de gestión empresarial. De allí, también surgen nuevos puestos de trabajo relacionados con la satisfacción del cliente y generar rentabilidad a las empresas.

Por otro lado, una de las principales aplicaciones que se evidencian con la implementación de la Inteligencia Artificial en las empresas es la selección del personal capacitado. La herramienta de inteligencia artificial aporta una gran ventaja a la hora de contratación de personal, ya que no se evidencia la discriminación al hacer procesos de candidatos a diferencia de hacerlo de manera común. Ahora, es algo indispensable para que el personal que se seleccione sea por mérito y de la manera más adecuada.

En este sentido, la inteligencia artificial habita no solo en los campos de producción, sino que, además, se encuentra en los espacios de toma de decisiones. De alguna manera, puede entenderse como una técnica que se incorpora en los procesos empresariales. Esto crea retos que se pueden ver reflejados desde las oficinas de talento humano, al considerar como compleja la relación trabajador-tecnología pues oscila entre la motivación y desmotivación en el desarrollo de la actividad. Es evidente que, desde la revolución industrial, la máquina desplaza a la persona y esta puede ver su relación laboral precarizada.

Otra aplicación de esta tecnología es aquella que analiza el estrés que también se produce en la empresa. Si bien hay datos que excluyen de estrés el campo laboral que tengan, por ejemplo, sistemas expertos de inteligencia artificial, lo cierto es que se han presentado situaciones en las que la formación del trabajador y su difícil adaptabilidad puede generarlo. Esto, ha exigido que las empresas adapten procesos de capacitación recurrentes para enfrentar las eventuales dificultades que genera el cambio tecnológico.

Aun así, la inteligencia artificial en la empresa no se escapa de retos complejos que puedan permanecer. Por ejemplo, la discriminación en la selección de personal a partir de un procedimiento autómata o semiautómata. Si bien el algoritmo puede ayudar, lo cierto es que influye la voluntad de quien crea dicho algoritmo o la información que el mismo almacena para procesar sus decisiones, información que no siempre es verás. Bien señala la profesora Ana Belén Muñoz, “si el software aprende a imitar estos comportamientos tendrá resultados discriminatorios”.

Pese a las ventajas , existen casos traumáticos de implementación de la inteligencia artificial en las empresas, que revelan circunstancias complejas para los trabajadores. Por ejemplo, la gigantesca empresa china Foxconn, ensambladora de electrodomésticos, en 2016 incorporó en sus procesos de producción robots que ejecutan tareas repetitivas y ocasionó la eliminación de 60.000 puestos de trabajo. El profesor Juan Corvalán, asocia este caso con el proceso de transición industrial que adelanta la multinacional Amazon. Según el autor, los empleados empiezan a ver la inteligencia artificial como una amenaza.

La inteligencia artificial y las relaciones laborales

Las relaciones laborales han sido claramente modificadas por la incidencia de la era digital en nuestra sociedad. El profesor Navarrete Molina explica que existe una especie de génesis en lo que puede denominarse como “la robotización de la economía”, ya que representa la extracción social del hombre y la mujer trabajadora de la relación subordinada que el empleador ha construido respecto de estos.

Entonces, se trata de un orden que a primera vista crea riqueza, pero al mismo tiempo vulnera derechos. Los intereses individuales y colectivos carecen de sentido bajo los nuevos intereses del trabajo a los ojos del empresario o empleador. Toda vez que, el robot no exige protección social, y su margen de protección jurídico-laboral es casi inexistente. El robot no cotiza y esto ya es un paradigma.

Ahora bien, la relación de la inteligencia artificial con el derecho laboral puede verse en muchos aspectos, por ejemplo, los datos que recopila el empleador a través de los medios digitales y realiza lecturas de sus trabajadores influye en la toma de decisiones que afectan el empleo. Casos como el incumplimiento de horas laborales, los tiempos de respuestas exigidos o la no consideración de excusas, pueden generar líneas de discusión hermenéutica sobre la vulneración de derechos.

Para los trabajadores, estas circunstancias representan un claro desafío. El espacio laboral tiene la presencia de un nuevo actor. Así, la inteligencia artificial se sustenta de la misma forma que las máquinas del siglo XVIII, es decir, en la tesis del rendimiento de trabajo y la automatización de tareas. El emplesario apuesta por las aplicaciones que a su juicio mejoran las condiciones laborales, y los análisis de orden internacional revelan que la inteligencia artificial está determinando la reorganización de la fuerza laboral. Las decisiones que competen a la calidad de vida del trabajador se toman en relación a un algoritmo y los aspectos éticos de toda actividad se han visto disminuidos.

Por otro lado, se encuentra la explicabilidad como un concepto dentro del ámbito de la inteligencia artificial. Este está relacionado estrechamente con aspectos éticos y legales que devienen de la implementación de sistemas de inteligencia artificial a tareas o entornos que implican la toma de decisiones importantes. La explicabilidad se refiere a la falta de una clara explicación de por qué un sistema inteligente ha tomado una determinada decisión, lo que puede dificultar la asignación de daños, perjuicios y responsabilidades. De este punto deriva el riesgo de que dispositivos con inteligencia artificial acaben tomando decisiones inexplicables o impredecibles para una persona.

De manera general, se establecen consecuencias sociales como la transformación de las relaciones humanas, el aumento de la desigualdad, la erosión de la sociedad civil. Pero concretamente, avizora otro problema de índole social situado al entorno de las relaciones laborales y la afectación directa del trabajador. La promulgación de la inteligencia artificial en los entornos laborales podría llevarnos a la eliminación del trabajador y este escenario ignora un aspecto importante de la economía: sin trabajadores, no hay consumidores. Por ejemplo, para el caso europeo, que el Parlamento ha advertido de este problema y, junto a esto, la discusión sobre la obligación que tendrían las máquinas de pagar impuestos o no. Dos escenarios que pueden trasladarse a cualquier lugar del planeta y contiene repercusiones directas sobre la economía de un territorio.

De vuelta a los riesgos laborales, la inteligencia artificial requiere de un tratamiento especial en la gestión de los recursos humanos del escenario laboral. No es un factor menor el uso de los datos de los trabajadores para optimizar los procesos de la empresa, a partir de aplicaciones que pretenden complementar la gestión de la mano de obra.

Asimismo, es importante reconocer que la implementación de la inteligencia artificial no debe significar un retroceso en la calidad de las relaciones laborales, pues se debe encontrar un modelo que responda a la garantía del desarrollo de la inteligencia artificial y la protección de los trabajadores y sus derechos.

Conclusiones

La estructura convencional de las relaciones laborales ha sido modificada por la incorporación de la inteligencia artificial, modificaciones que hoy en día no tienen explicaciones completas. Esta herramienta tecnológica no emplea los mismos sistemas que históricamente representaron una revolución del trabajo. El trabajo humano se enfrenta no solamente a una profundización de los procesos productivos y el que hacer de una tarea mecánica, sino que pretende realizar el trabajo del cerebro humano, con los retos que esto implica y desde allí se debe dimensionar el futuro de la actividad humana.

El algoritmo de la inteligencia artificial plantea exigencias de cambio y como otros autores estudiosos de la materia han afirmado, este cambio puede materializarse a corto y mediano plazo, si se considera que la relación que debe existir en el campo laboral debe ser complementaria, buscando un cambio del modelo productivo, pero no de los trabajadores. Jurídicamente, desde un plano en la protección de los derechos humanos, es imposible materializar las garantías que históricamente han alcanzado los trabajadores, tal como hoy en día se implementan las herramientas de inteligencia artificial, pues como se dijo, deambulan en una anomia que genera preocupaciones.

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